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domingo, 11 de octubre de 2009

Agora, la película

Este sábado he asistido al cine para disfrutar de Ágora, la última película de uno de los pocos artistas españoles que no necesitan mamar del ministerio de cultura para expresar su arte. A diferencia de los “artistas”que, lejos de ensalzar el orgullo patrio, hacen que nos avergoncemos este, Amenabar ha sabido crear una obra de arte que sin duda será reconocida en todo el mundo civilizado (España y su integrismo posiblemente queden excluidos). Aunque me encuentro lejos de convertirme en un critico de cine, creo que una película que utiliza la historia para hacer que salga humo de tu cabeza (pocas personas habrán salido del cine sin replantearse mas de una idea) merece lo poco que yo pueda aportar. La obra de arte de Alejandro Amenabar es un culto a una época que cambió radicalmente la historia, y una autentica lección de filosofía.



En una época en la que el cristianismo se encuentra en pleno ocaso, viene bien hacer un recordatorio de cómo fue su amanecer. Como la mayoría de ideologías excluyentes, el cristianismo se fundamentó sobre el fanatismo, el rechazo a lo diferente y el revanchismo (¿De que me suena esto?), un caldo de cultivo excelente para la violencia, que destrozó lo que quedaba del imperio romano y sumió a la humanidad en una época de oscuridad filosófica y científica los 1500 años siguientes. Basada en hechos reales (no solo la historia sino los personajes) se sitúa en la Alejandría de Egipto (S. IV), aún bajo dominación romana, poco después de que el cristianismo dejase de ser perseguido por el Imperio. La lucha entre razón y religión es feroz, y la dureza de algunas imágenes puede despojar de tu mente cualquier prejuicio situándote así en el lugar perfecto para contemplar objetivamente el mensaje de esta maravilla.

Sin duda es más que recomendable para cualquier persona con independencia de su credo. Por lo que puedo saber, la fidelidad histórica es sublime y la ambientación excelente. Mucha gente de muchos credos va a rabiar espuma por la boca, y para mi, esto la convierte automáticamente en algo mas que una película. Ya pueden ir poniéndose las botas los pamplinas subvencionados escudados bajo el mancillado nombre del arte, que salen a la calle solo cuando ven peligrar su bolsillo, porque con un par directores como Amenabar se puede demostrar que en el cine español, hay algo más que travelos que cantan flamenco y mujeres maltratadas por los fachas de sus maridos.

domingo, 19 de julio de 2009

La Batalla de las Navas de Tolosa y su centro de interpretación


Es difícil en los tiempos que corren, encontrar por parte de las autoridades un esfuerzo por desenterrar y difundir la historia común que todos debiéramos conocer. Ya sea por promover la cultura entre los ciudadanos o por un desesperado intento de fomentar el turismo, como es el caso. La diputación de Jaén ha creado “La ruta de los Castillos y las Batallas” mostrándole así a España, la cantidad de sucesos que han marcado el destino común de la península dentro de esta provincia. Tomando como inicio Ciudad Real, y como fin la ciudad de Granada, esta ruta turística recorre los castillos que pueblan esta, en antaño, privilegiada zona estratégica, imprescindible para controlar el sur peninsular.

Además de los castillos que, al igual que en el resto de España, pueblan esta zona, tres batallas serán estudiadas mediante recreaciones y centros de interpretación: La Batalla de Baécula, la de las Navas de Tolosa, y la Batalla de Bailén, siendo las dos últimas, imprescindibles para comprender como la unión nacional fue posible, gracias a la colaboración de todos los españoles (aunque a muchos amantes del oportunismo, esto bien pueda joderles)

Hace pocos días, ha sido terminado el centro de interpretación de La Batalla de las Navas de Tolosa, en el campo de batalla real que hace 800 años se pobló de cadáveres cristianos y musulmanes.

La Batalla de las Navas de Tolosa que enfrentó a los reinos cristianos en 1212 (a excepción del leonés, enfrentado con Castilla por aquella época) Los cristianos estaban dirigidos por el rey Alfonso VIII de Castilla, con Diego López II de Haro, quinto señor de Vizcaya como abanderado. Sus fuerzas consistían en unos 50.000 hombres a las que hubo que sumarles otras 30.000 (siempre aproximadamente) provenientes de Navarra (Sancho VII de Navarra), Aragón (Pedro II de Aragón, Conde de Barcelona), Portugal (sin su rey) y varias órdenes militares como las de Calatrava, Temple y San Juan. Igualmente muchos cruzados europeos asistieron a la llamada del Papa, pero más interesados en el botín que en el objetivo de terminar con la reconquista, fueron desertando poco a poco ante el retraso de la batalla, siendo escasos los que quedaron en el momento de la batalla.



Alvaro Lopez II de Haro, quinto señor de Vizcaya

El objetivo era claro. Infringir una derrota decisiva a los almohades, de forma que lo que en el futuro sería conocido como Andalucía, abriera sus puertas a la expansión cristiana y a la futura formación de España.

Las tropas almohades se calculan en unas 125.000, mucho más numerosas, pero menos motivadas. Destacar la presencia de la Guardia Negra, defensora del sultán. Este cuerpo de guerreros-esclavos fanáticos de Senegal, ataban sus pies con cadenas entre ellos y al suelo demostrando así su compromiso con las batallas de forma que lucharían hasta morir.

La batalla en principio, fue mal para los cristianos. La tropa de López de Haro, señor de Vizcaya comenzó a retirarse, no así el vizcaíno que permaneció luchando estoicamente por una causa que bien merecía su vida. Viendo esto los reyes cristianos, lanzaron una carga juntos con el resto del ejercito que fue imparable, arroyando a los moros sin posibilidad de detención.

Sancho el navarro, con sus 200 caballeros pesados, aprovechó esto para intentar capturar al sultán rodeando el flanco. La Guardia Negra atada con sus cadenas se interponía entre ellos por lo que el enfrentamiento fue inevitable. El Rey Sancho de Navarra cortó con la fuerza de sus espadas dichas cadenas y capturó el Corán del sultán, no así al mismo que logró huir. Las cadenas de la Guardia negra y la joya verde del libro sagrado de los musulmanes fueron incorporadas al escudo de Navarra para la posterioridad. El declive de los almohades en la península Ibérica, fue desde entonces y hasta la toma de Granada imparable.


Escudo de Navarra

Esto pasó en otra época en la que los españoles no negaban lo que eran, ni se avergonzaban de su historia. Sin duda los personajes más importantes de esta batalla, fueron López de Haro, vizcaíno y el rey Sancho, navarro. Pero el honor de estos caballeros ha sido sustituido por una panda de prostitutas sin estudios que, paradojicamente nos lidera y manipulan nuestra historia, poniendo como líderes espirituales de sus regiones a fascistas con problemas de identidad sexual como Sabino Arana, que reinventan la historia y niegan, que si España se llama así, fue porque todos, sin excepción, quisimos que así fuera.

Si la semana que viene no puedo, la otra pretendo visitar este centro de interpretación, en el que han tenido el detalle de construir un mirador desde el que observar el campo de batalla, ilustrando con mapas los movimientos de las tropas. Poco a poco y con iniciativas con esta, llegará el día en el que la única época de nuestra historia de la que nos avergoncemos, sea el siglo XX, y en el que la historia sea estudiada como realmente ocurrió, y no como los rufianes del oportunismo decidan.


lunes, 1 de junio de 2009

Anti-taurinos. Cada uno es egoista a su manera.

No soy aficionado a los toros. Posiblemente porque no entiendo del tema o porque no se me ha inculcado esa tradición no soy capaz de apreciar los cientos de detalles que forman parte de las corridas. Pero tras este curso que he pasado en Hungría, he vuelto con ganas de saborear la cultura española. Las corridas de toros no han sido una excepción, y me he visto gratamente sorprendido por la belleza que, desde muchas perspectivas se puede apreciar en la fiesta nacional.

El simple hecho de que pueda existir un paraje natural, hábitat del toro bravo, alejado de la presión urbanística y de la agricultura intensiva, en el que dejando las cosas tal cual la naturaleza las puso se pueda sacar un beneficio económico tan grande, me parece motivo más que suficiente para conservar esta tradición. Pero hay mucho mas, muchísimo. Además de la cultura que acompaña a nuestra identidad nacional desde hace tantos siglos, son cientos de miles de personas las que viven de las corridas de toros ya sea directa o indirectamente, y cientos de miles que disfrutan viéndolas. En un país como España que vive exclusivamente del turismo y de la construcción (aunque esperemos que después de la somanta de palos que nos están dando esto cambie a partir de ahora), un símbolo tan fuerte como las corridas de toros debe no solo seguir ahí, sino ser defendido por las autoridades, de la misma forma que es defendido por los ciudadanos.
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Pero qué pasa con la sensibilidad. Argumentos como que el toro sufre, y que es un espectáculo de sádicos sedientos de sangre son los argumentos que utilizan los anti-taurinos para criticar esta maravilla de la que espero aprender los años que me queden. Esta gente apela a la “humanidad” para borrar las corridas de toros de la tierra, y con ellas, el toro bravo, su hábitat, nuestra herencia cultural; y para traernos a cambio un mundo de sensibilidad con varios cientos de miles de parados más. El caso, es que es precisamente en la “humanidad” en el argumento que mas me apoyo al defender la lidia.
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Para analizar cómo la gente que quiere abolir nuestra cultura, anteponiendo sus sentimientos a todo lo que acabo de exponer, intentaré explicar mi punto de vista desde la empatía. Siendo una pieza de ganado con capacidad de elegir mi futuro, me dan dos opciones:

1. Ser criado y engordado en una nave industrial, viviendo durante dos o tres años en una caja metálica no mucho más grande que yo, esperando a que mi carne esté lo suficientemente tierna para recibir una descarga eléctrica que acabe con mi vida (eso si el matadero es lo suficientemente moderno, y ha abandonado la práctica del degüello)


2. Vivir libremente en la naturaleza, sin ningún tipo de restricción y con todas las comodidades que ofrece el aire libre, y en mi madurez (tres o cuatro años después de haber nacido) morir defendiendo mi vida.


Quizá lo que nos pase a muchos seres humanos es que tenemos demasiado tiempo libre, y pretendemos hacer de nuestras debilidades individuales, el problema de nuestra especie. El lema de la Liga anti-taurina es “Ponte en su lugar” Yo, ya lo he hecho.

PD: Mención aparte las demás fiestas patronales en las que se acaba con estos animales de diversas formas mientras gente de dudoso eruditísimo los persigue con palos o piedras.