Anoche, tras jugar un partido de futbol con unos amigos, nos sentamos a descansar charlando sobre varios temas. Uno de ellos fue una noticia (por suerte) completamente desconocida para mí, pero que parece haber revolucionado el mundo del futbol en los últimos días. Me instaron a informarme del tema y bromearon con la posibilidad de que escribiera una entrada de blog sobre ello. La pregunta que mis amigos y yo nos haciamos anoche era la siguiente: ¿Es eticamente correcto que una persona pueda cobrar 9 millones de euros al año por jugar al futbol?
Todo el mundo tiene un precio, eso está claro. Quien diga que los seres humanos no tienen precio es un infeliz romántico que no tiene ni idea de cómo funciona el mundo, y a los hechos me remito. Puedes comprar la vida de una persona, su trabajo, a su familia, su obra, puedes comprar cualquier vida humana en los términos que te parezca siempre y cuando pagues por ello. Pero esta evidencia no es el tema.
Lo que me preocupa, es que hayamos llegado a un extremo en el que la imagen de una persona pueda valer noventa y cuatro millones de euros, que además, cobrara otros nueve millones anuales además de los impuestos. En un contexto en el que cuatro millones de parados viven en España, que una persona pueda cobrar semejante cantidad de dinero, y que encima se aplauda semejante mercadería entre los seguidores de los clubs (muchos de ellos entre esos cuatro millones), me hace perder aun más la esperanza en la humanidad.
Diez mil familias podrían vivir con ese dinero en un país como España durante un mes.
Pero lejos de criticar que una persona cobre lo que vale (eso es indiscutible, porque si no valiese eso, simplemente no se le pagaría), pretendo ejemplificar el desconocimiento absoluto de la sociedad de el modelo económico en el que vivimos. Si bien el universo se rige por la ley de la gravedad, los seres humanos nos movemos por la de la oferta y la demanda. Evidentemente, las carencias morales de dicho sueldo son indiscutibles (aun mas en el contexto actual), pero si ocurre es porque todos y cada uno de nosotros hemos influido en ello de una u otra forma.
El mundo se rige por leyes que no tienen excepciones (como la gravedad) La de la oferta y demanda tampoco las tiene. Para mí es fácil llegar a una conclusión: Si una persona cobra 9 millones de euros es porque lo vale. El día que aceptemos que eso es así, también aceptaremos que otros sucesos económicos como la crisis también son consecuencia de algo, y si están ahí es porque lo merecemos. Son éticamente cuestionables los sueldos astronómicos de los jugadores de futbol, pero es el modelo que hemos elegido. Si alguien, alguna vez quiere cambiar eso, tiene que empezar por cambiar el sistema.
No soy aficionado a los toros. Posiblemente porque no entiendo del tema o porque no se me ha inculcado esa tradición no soy capaz de apreciar los cientos de detalles que forman parte de las corridas. Pero tras este curso que he pasado en Hungría, he vuelto con ganas de saborear la cultura española. Las corridas de toros no han sido una excepción, y me he visto gratamente sorprendido por la belleza que, desde muchas perspectivas se puede apreciar en la fiesta nacional.
El simple hecho de que pueda existir un paraje natural, hábitat del toro bravo, alejado de la presión urbanística y de la agricultura intensiva, en el que dejando las cosas tal cual la naturaleza las puso se pueda sacar un beneficio económico tan grande, me parece motivo más que suficiente para conservar esta tradición. Pero hay mucho mas, muchísimo. Además de la cultura que acompaña a nuestra identidad nacional desde hace tantos siglos, son cientos de miles de personas las que viven de las corridas de toros ya sea directa o indirectamente, y cientos de miles que disfrutan viéndolas. En un país como España que vive exclusivamente del turismo y de la construcción (aunque esperemos que después de la somanta de palos que nos están dando esto cambie a partir de ahora), un símbolo tan fuerte como las corridas de toros debe no solo seguir ahí, sino ser defendido por las autoridades, de la misma forma que es defendido por los ciudadanos.
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Pero qué pasa con la sensibilidad. Argumentos como que el toro sufre, y que es un espectáculo de sádicos sedientos de sangre son los argumentos que utilizan los anti-taurinos para criticar esta maravilla de la que espero aprender los años que me queden. Esta gente apela a la “humanidad” para borrar las corridas de toros de la tierra, y con ellas, el toro bravo, su hábitat, nuestra herencia cultural; y para traernos a cambio un mundo de sensibilidad con varios cientos de miles de parados más. El caso, es que es precisamente en la “humanidad” en el argumento que mas me apoyo al defender la lidia.
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Para analizar cómo la gente que quiere abolir nuestra cultura, anteponiendo sus sentimientos a todo lo que acabo de exponer, intentaré explicar mi punto de vista desde la empatía. Siendo una pieza de ganado con capacidad de elegir mi futuro, me dan dos opciones:
1. Ser criado y engordado en una nave industrial, viviendo durante dos o tres años en una caja metálica no mucho más grande que yo, esperando a que mi carne esté lo suficientemente tierna para recibir una descarga eléctrica que acabe con mi vida (eso si el matadero es lo suficientemente moderno, y ha abandonado la práctica del degüello)
2. Vivir libremente en la naturaleza, sin ningún tipo de restricción y con todas las comodidades que ofrece el aire libre, y en mi madurez (tres o cuatro años después de haber nacido) morir defendiendo mi vida.
Quizá lo que nos pase a muchos seres humanos es que tenemos demasiado tiempo libre, y pretendemos hacer de nuestras debilidades individuales, el problema de nuestra especie. El lema de la Liga anti-taurina es “Ponte en su lugar” Yo, ya lo he hecho.
PD: Mención aparte las demás fiestas patronales en las que se acaba con estos animales de diversas formas mientras gente de dudoso eruditísimo los persigue con palos o piedras.
Después de tantos siglos, va siendo hora ya de terminar con esta locura. Si tu hijo de 13 años tiene un cáncer y tiene unas posibilidades de sobrevivir del 90% con un tratamiento de quimioterapia, se lo das, te cueste lo que te cueste.
Eso pasa si eres una persona normal y con la mente despejada. Si eres una fundamentalista católica de la Banda Nemenhah y crees que los métodos de curación naturales de los indígenas norteamericanos pueden curar a tu hijo, actúas como una demente, raptas a tu hijo, y desapareces con él mientras su padre y la mitad de la policía del condado os buscan para que entres en razón a bofetones.
Pero así funciona el mundo, y así funcionamos los seres humanos, por mucho que nos joda. Si encuentran a esta perturbada, la declararan insana y la meterán en la cárcel para que haga la danza de la lluvia rodeada de asesinas y ladronas mientras su hijo se cura. Si no la encuentran, dentro de unos años (5 como mucho según los médicos), su hijo morirá después de sufrir los dolores más insoportables que puede sentir una persona. Eso sí, ella quedará en paz consigo misma sabiendo que su hijo ira al cielo, a lo alto del tótem, o al infierno al que sin lugar a duda la mandaba yo a ella de una patada.
Maldito egoísmo fundamentalista. Me dan ganas de vomitar.
Es curioso analizar cómo está dirigido el mundo, y como la gente de a pie lo permite. Es sabido que los bancos mueven dinero, y el dinero mueve el planeta (además de la fuerza gravitatoria) Los grandes bancos controlan sumas de dinero superiores a los presupuestos de la gran mayoría de países, que los tutelan y les permiten extorsionar a sus ciudadanos con el injusto sistema económico actual. Noticias como esta que he leído hoy me hacen gracia:
Analizando la situación podemos observar como esta pareja, dueña de una humilde gasolinera que posiblemente se está riendo de toda la humanidad en alguna isla del Pacifico, es tratada como una pareja de ladrones y delincuentes. En cambio, el banco, que lleva robando en un sentido mucho más amplio de la palabra desde su creación, es una víctima desesperada por encontrar el dinero que los dos afortunados les ha sustraído vilmente. Los directivos del banco esperaban que la pareja, amablemente, se dirigiera a la sucursal del susodicho que les tiene hipotecada la gasolinera, al que pagan intereses por su coche, y que les amenaza con el embargo de sus únicos activos y dijeran:
-Hola señor banquero, perdone que le moleste pero, por error nos han ingresado cuatro millones y medio de euros, aquí los tiene de vuelta.
-Le agradezco el gesto señor X. Por cierto, espero que haya conseguido los intereses que nos debe desde hace 6 meses, porque de no ser así, le vamos a arruinar hasta verlo mendigar en la calle.
-No se preocupe señor banquero, ya he hipotecado también mi casa para poder pagarle.
Desde aquí, le mando mi más sentida pena al Westpac Bank, al gobierno neozelandés, a la Interpol y a toda la panda de rufianes que los rodean y los permiten actuar con impunidad. En cuanto a la pareja, darles mi más sincera enhorabuena, y desearles con todo mi ahínco que nunca sean encontrados, y que puedan disfrutar de mojitos hasta perder el sentido durante el resto de su vida.
Personalmente, no me gusta el futbol televisado, nunca me ha gustado. No quiero decir que no me guste el deporte, que me parece que puede llegar a ser noble, entretenido, y una buena forma de conocer a gente, sino que no soporto el futbol como elemento mediático. Las ligas, los equipos con más dinero que estados, los jugadores rodeados de putas y drogas, los veinte minutos que les ofrecen en cada informativo. Todo eso me parece absolutamente innecesario para una sociedad en la que el individuo cada vez vale menos.
Además del elitismo que crea, haciendo que jugadores que posiblemente no sepan escribir sin cometer faltas de ortografía se pavoneen por la sociedad fornicando con mujeres que, por muchas tetas que tengan, son igual de simples que ellos, me parece que crea un fanatismo grupal que a muchos les sirve para ocultar sus verdaderas carencias.
“Grupo de intelectuales y eruditos muy seguros de sí mismos presenciando un partido de futbol”
Cuando me enteré de la pitada al himno y al Rey me sentí ofendido. Pero después de leer 4 o 5 noticias relacionadas por internet, me detuve a leer los comentarios que hacia la gente. Muchos de ellos (aunque una minoría) apoyaban ese acto nada respetable, y completamente reprobable, pero me alegré al ver que de las decenas de comentarios al respecto, ninguna sostenía una teoría con fundamento. Todos los comentarios estaban plagados del odio hacia lo desconocido, propio de la adolescencia y de los sectores rurales a los que la educación no ha llegado aún. Si la gente respetable de aquellos países, naciones, regiones o lo que se quieran llamar (personalmente me importa un carajo) quisieran reivindicar lo que el populacho (y lo digo con las connotaciones mas despectivas que permite asumir dicha palabra) reivindica en los partidos, haría muchos años que habrían conseguido sus objetivos.
No me gusta el concepto actual de España. Prefiero la concepción romántica de la España del siglo de Oro, de la conquista de América y de aquella España en la que mujeres y niños cortaban cuellos de franceses luchando por su independencia. Aun así, sigo abogando por la unidad del que sin lugar a duda, tiene potencial para ser el mejor país de la Tierra (y lo digo con total convicción después de un año viajando por Europa) No me preocupa el nacionalismo, ya que España es un país que siempre tiene que estar en guerra, y si la guerra no la encuentra fuera de sus fronteras la buscará dentro (lleva seis siglos así), pero si me preocuparía pensar que en esta ocasión en la que nuestros líderes vuelven a abusar de nosotros (como en los últimos seis siglos) los españoles no echemos a los analfabetos del poder para sustituirlos por otros (exactamente igual que llevamos haciendo los últimos seis siglos)
“Carga de los mamelucos contra la población Madrileña”
Podría comentar como nuevamente los medios de comunicación han intentado manipular a los 10 millones de televidentes que presenciaron el momento, pero por suerte he amanecido con la noticia de que el responsable, va a dejar de serlo. Por si alguien está interesado: http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2009/05/13/futbol/1242245706.html
“Una epidemia inminente amenaza a la Humanidad” ha sido una de las últimas declaraciones de la OMS. Para evitar que me llamen agresivo, y dicho sea de paso, mejorar mi retención de sentimientos, voy a omitir ciertos calificativos que bien me gustaría gritar por la ventana. Lo que si voy a hacer, es comparar datos:
La Peste Antonina se extendió desde Oriente Medio hasta el Mediterráneo oriental entre los años 165 y 180. Avido Casio, emperador romano, derrotó a un ejército persa y, mientras los soldados rebuscaban entre los miembros cercenados del enemigo su botín, se contagiaron de la enfermedad y la llevaron por todo el Imperio Romano.
Murieron cinco millones de personas, y por aquel entonces la zona de Mediterráneo tenía 50 millones de habitantes. Se registraban una media de 5000 muertes diarias en la ciudad de Roma. Si calculamos en términos relativos, tendrían que morir 650 millones de personas para que la magnitud de la “pandemia” fuera la misma.
En el siglo XIV, los mongoles asediaron la colonia genovesa de Kaffa (actual Teodosia) Se cree que fue allí cuando apareció la Peste Negra. Los mongoles lanzaban cadáveres dentro de las murallas de la ciudad con catapultas. Mucha gente intentaba huir a través del Mediterráneo, pero la mayoría de los barcos que llegaban a costas seguras lo hacían sin ningún superviviente. La peste Negra se extendió por todo el mundo, aunque con especial fuerza en Europa. Las haciendas quedaron vacías y las ciudades desiertas. Fue literalmente, un cambio económico, cultural y social que desembocó en el Renacimiento.
Murieron 75 millones de personas en todo el mundo en un plazo muy corto de tiempo. En todo el planeta vivían unos 400 millones de personas. Hoy en día tendrían que morir 1220 millones de personas para poder comparar la gripe porcina con la Peste Negra.
Por último, comentar la gripe española. Esta gripe se extendió por el mundo en los años 1918 y 1919, justo después de la Primera Guerra Mundial (la guerra no causo la gripe, pero si facilitó su propagación). Es curioso que el nombre de esta gripe se debe a que España no participó en la guerra, y por tanto la prensa no censuró la información como en los países beligerantes (información de calidad señores) No hace ni un siglo que murieron 75 millones de personas a causa de esta cepa. Hoy, con el virus H1N1 que ocupa las primeras páginas de los periódicos y las principales noticias de los informativos tendrían que morir 275 millones de personas en seis meses para poder compararla.
A día de hoy han muerto 53 personas en todo el mundo, lo mismo que si un autobús lleno de directivos de medios de comunicación callera por un barranco.
Entiendo que para ganar dinero, la prensa tengan que crear expectación y para ello mientan vilmente y sin ningún tipo de reparo moral. Eso no me preocupa, porque como siempre, la historia dirá la verdad sobre nuestra época dentro de dos o tres siglos, pero declaraciones como las de la Organización Mundial de la Salud, me parecen motivo más que suficiente para acabar sin ninguna contemplación con 10 o 12 instituciones que hacen más mal que los pobres cerdos
Cuando he intentado crear este blog, me ha extrañado ver que mi dirección de correo electrónico ya estaba asociada a un blog creado en Noviembre de 2007. No recordaba en absoluto que ya por aquel entonces me planteé la idea de plasmar mis pensamientos en la web, pero el blog seguía igual que cuando lo cree, completamente vacio.
Quizá lo peor de comenzar un libro, un blog, un articulo, sea empezar. Si bien es cierto que la idea de hacer lo que finalmente me he decidido a hacer me rondaba por la cabeza desde hacía tiempo, la indecisión sobre como comenzarlo me ha hecho recular en mas de una ocasión. ¿Qué es lo primero que escribes? Debería ser algo especial. En mi caso no lo va a ser. Tal y como están las cosas en el mundo últimamente, mis motivaciones son mas frecuentes que de costumbre, especialmente cuando alguna noticia me pone de mala leche (desgraciadamente muy a menudo)
Estas noticias son las que hacen que escribir sea placentero. Podría comenzar a descuartizar verbalmente a todos y cada uno de los miembros de esta entrañable sociedad mercantil, que aun no se porque, tienen el derecho de proteger a los autores y editores a toda costa. Sus practicas incluyen la amenaza de llevarte al juzgado, el corromper al gobierno para que apruebe sus (en otros países) delictivas practicas, y el quitarle el dinero a niños con enfermedades terminales. Pero de eso hablaré otro día con más detenimiento.
“Ramoncín se vio obligado a abandonar su exitosa carrera para colaborar más estrechamente con los defensores de la cultura”
Hablando de cerdos enfermos, también podía haber comenzado el blog con el revuelo formado por la gripe porcina. Los medios de comunicación son capaces de distraer la atención de la gente con cualquier excusa (es el problema de las cadenas financiadas por personajes nada objetivos) A estas alturas no me extrañaría que se dijera que los cerdos se han cansado de la opresión a la que se han visto sometidos y han decidido ocupar el lugar del ser humano en la Tierra.
“Próxima reunión del G8, en este caso España estará incluida”
Sin embargo nadie se quejó cuando la misma discoteca hizo exactamente lo mismo pero con una “subasta de chicos” Por aquel entonces, la ministra Bibiana Aido debía estar pendiente de otro importantísimo asunto porque nadie escucho ninguna queja al respecto, o quizá su concepto de igualdad es que a las mujeres hay que controlarlas para que nadie abuse de ellas mientras que a los hombres hay que dejarlos hacer lo que les de la gana. Curioso concepto de igualdad.
“Aquí la ministra, muy preocupada por la igualdad”
Pero como no quiero que ninguna de estas noticias monopolice mi primera entrada en el blog, voy a hablar de algo muy distinto, de una época muy distinta en la que existían unos valores muy diferentes.
A finales del siglo XIX, Estados Unidos se estaba convirtiendo en una potencia a tener en cuenta, y los valores de la sociedad norteamericana comenzaban a cuajar en la joven nacion. Estados Unidos también quería imitar a sus padres europeos y convertirse en un imperio temido, pero su estrategia fue muy distinta, mucho más moderna y compleja que la utilizada los milenios anteriores. Ellos decidieron utilizar la mentira para hacerse con sus objetivos. A excepción de un pequeño estado europeo que ahora no viene al caso, fueron pioneros en extender sus zarpas por el mundo a base de engaños y mentiras como el Destino Manifiesto, el Hundimiento del Maine, o la lucha por la "libertad"
El gobierno de Estados Unidos había intentado en muchas ocasiones comprar la isla de Cuba a España, recibiendo negativas una y otra vez. Un país sin ninguna historia ni tradición militar, no sabía muy bien cómo enfrentarse al que fue el dueño y señor de America, y buscando una excusa para declararle la guerra envió al acorazado Maine a la bahía de La Habana. Esa misma noche el barco explotó con toda su tripulación. Instantáneamente, las autoridades estadounidenses culparon del accidente a España y declararon la guerra al malherido Imperio. Hoy se sabe que fue intencionado, una excusa para atacar a España, como una excusa para atacar a Japón, como una excusa para atacar Vietnam o para invadir Afganistán. Este país que nunca ha tenido problemas para sacrificar a sus ciudadanos para conseguir sus propósitos (aunque de Pearl Harbour o las Torres Gemelas hablaremos otro día) ha manejado el mundo a su antojo a través de la mentira.
Por aquel entonces a España le quedaba poco o ningún orgullo, y la iglesia por fin había conseguido destrozar el que fue el Imperio más grande del mundo. El bloqueo naval a Cuba comenzó antes de que las noticias de la Guerra llegasen a España, y tras la derrota de la batalla naval del Cavite, Filipinas quedó incomunicada de la misma forma.
Cuba quedó ocupada por Estados Unidos y las Filipinas obtuvieron la independencia. Mientras todo esto pasaba, un grupo de 50 militares españoles acantonados en el pueblecito de Baler (isla de Manila) decidieron establecerse en la iglesia a raíz de una nueva insurrección armada de los filipinos independentistas (motivados por la guerra con Estados Unidos) Completamente incomunicados del resto del mundo, se vieron rápidamente rodeados, y como pudieron, resistieron en la iglesia un ataque tras otro. La Guerra Hispano-Estadounidense acabó el 12 de Agosto de 1898, y allí siguieron aguantando con la bandera hondeando en la torre del campanario. Hasta Julio de 1899, permanecieron en la iglesia, sufriendo bajas, cayendo enfermos, y sin noticias de la patria, pero siempre motivados por su deber.
Durante un año, los filipinos no fueron capaces de poner un pie en la iglesia, perdiendo muchos hombres. Completamente solos, no pactaron el fin e su resistencia hasta que llegó a manos del Teniente Martín Cerezo, un periódico en el que se confirmaba que hacía muchos meses que su patria ya no se extendía hasta el Pacifico. Fueron tratados con honor y repatriados a España.
Hoy en día, muy poca gente menor de 30 años sabe que Los Últimos de Filipinas existieron, porque en un país en el que a los niños de 5 años les obligan a celebrar el día de Andalucía cada 28 de Febrero, pero que no les recuerdan lo que significa el 12 de Octubre, este tipo de asuntos es mejor no conocerlos.
“Habiéndose hecho acreedora a la admiración del mundo de las fuerzas españolas que guarnecían el destacamento de Baler, por el valor, la constancia y heroísmo con que aquel puñado de hombres aislados y sin esperanza de auxilio alguno, han defendido su bandera por espacio de un año, realizando una epopeya tan gloriosa y tan propia del legendario valor de los hijos del Cid y de Pelayo” Presidente de la República de Filipinas, Emilio Aguinaldo, Julio de 1899.